¿QUÉ ES LAVAPIÉS?

Quizá hay que preguntarse cuantos Lavapiés existen en el barrio de Embajadores. La historia de Lavapiés comienza en el siglo XXXXXXXXX, y es la suma de muchos factores que componen la geografía humana y urbanística más especial de Madrid.
Primero fueron los campamentos que se formaron a las puertas, cerradas durante la noche, de la muralla de la corte que acabaron convirtiéndose en viviendas de pobre estructura arquitectónica  trasformadas en pensiones y lugares de reposo y descanso para todos los que tenían que entrar a primera hora a realizar sus actividades y negocios en la incipiente gran urbe en que se ha convertido la capital.

Toda clase de oficios se desarrollaron en estas calles estrechas, con capacidad para un carro o dos jumentos cruzándose, mataderos, sastres, lavanderías y su capital humano, servidores de los señores del alto del cerro, de los palacetes que hacen de frontera entre dos mundos, refugio de bandoleros, almacén de una pobreza honrada, asilos de ancianos, orfanatos, etc., han construido un entramado único que persiste en la actualidad haciendo cierta la expresión de que el urbanismo es producto de los hombres que lo habitan y conforma las sucesivas realidades que residen.
Se continua en la realidad actual, siglo XXI, en un abigarrado mundo económico de tiendas mayoristas y minoristas, de propiedad y gestión autóctona o extranjera: Asia, África, Latinoamérica representan la emigración que continúa, sin sustituir la inmigración de Galicia, Asturias, Andalucía, Extremadura, Castillas…, que durante el siglo XX se instaló en un barrio obrero y pobre, que según La verbena de la Paloma, contaba entre sus habitantes con todos los ingredientes castizos: costureras, mozos, cantantes, prostitutas, pensionistas, viejos ricos, etc.; en paralelo los nuevos vecinos y su actividad económica: comercios mayoristas de chinos, pakistanís, bangladeshis, carnicerías islámicas, teterías egipcias, restaurantes árabes, turcos, indios, conviven con los lógicos puntos de fricción con licorerías, bares de copas, restaurantes típicos españoles, tabernas, tiendas de embutidos, clásicos ultramarinos.
Igualmente las Tiendas todo a cien, los locutorios, los envíos de dinero, los cibercafés, conviven con farmacias con letreros chinos y árabes junto a la cruz verde, con tiendas de decoración, inmobiliarias de actividad constante durante los últimos años, bancos y cajas, así como con todo el entramado comercial de cualquier pequeña ciudad de provincias (55.000 habitantes, como Segovia, Avila, etc.) tiendas de decoración, supermercados, electrodomésticos… Esta convivencia nunca es gratuita, pero no es excesivamente negativa. Todos los colores del mundo,  muchos de sus idiomas se dan cita en las plazas, en los bares, en las calles; especialmente interesantes son los partidos de fútbol, Zidane, Ronaldo, Etoo, Ronaldinho,… ¡qué decir de las pasiones que desatan, según la procedencia de los hinchas!
Cada año, por primavera, durante la primera luna llena de la estación un dragón recorre Lavapiés, la fiesta del Año Nuevo Chino, las exhibiciones de lucha brasileña Kapoira, las batucadas de algunos sábados y al mismo tiempo, los teatros comerciales, las innumerables salas de  teatro alternativas, galerías de arte, museos. En una palabra la Cultura Urbana en su máxima expresión ocupa la calle y el recinto cerrado: nuevos formatos, audiovisuales, clips, exposiciones, grafitti, librerías, aulas universitarias, centros de información a emigrantes, asociaciones culturales de todo tipo, vecinos, hasta un maratón deportivo, alguno fotográfica, terrazas donde se habla de cine, del último libro, de la obra de teatro, ritmos africanos, se rapea, flamenco en locales del barrio que se instituyen en catedrales…
Las fronteras de este barrio son igualmente espectaculares: El Rastro con todo su poderío económico, turístico, imán para mil negocios, polo industrial dominical, efervescencia contagiosa, Plaza de Benavente mirador de la Puerta del Sol, centro del Centro, calle Atocha ya poco Lavapiés y sin embargo su frontera natural para acabar en el Centro de Arte Contemporáneo Reina Sofía, inicio de la Ronda de Valencia hasta la Plaza de Embajadores, Después el Centro Casino de la Reina, y finalmente Ronda de Toledo, que engloba Ribera de Curtidores, centro del Rastro madrileño.
Permanentemente se publican noticias que nos afectan, multiculturalidad, religiones, conflictividad, cambios profundos de paisaje y paisanaje, obras, prioridad municipal, etc., es decir, vitalidad.
Jóvenes y viejos, negros y blancos, católicos y musulmanes, hispanoamericanos, árabes, africanos y también europeos y también españoles. Todos compartiendo el mismo lugar real geográfico, posiblemente el mismo imaginario del espacio común, todos diferentes en nuestros conceptos, en nuestras visiones del mundo, distintas esperanzas, expectativas no compartidas. Todos en Lavapiés, un Lavapiés virtual que nos acoge a todos, nos deja vivir a todos y no nos pregunta de donde somos.