Olivar: Entre la calle de la Magdalena y la Plaza de Lavapiés.
Aparece igual en los planos de Texeira y de Espìnosa.
Se conservan antecedentes de construcciones particulares desde 1745.
Tradición.- La calle del Olivar y sus afluentes formaban en los siglos XV y XVI un espeso olivar, donde se había construido un humilladero con una efigie del Crucificado, que se denominaba Cristo de la Oliva. El pueblo tenía gran devoción al humilladero, y cuéntase que, exasperados por ello unos judíos en tiempos de Felipe II, quemaron la ermita, haciendo todo género de profanaciones con la mencionada efigie del Señor. Castigóse a los judaizantes, restauróse la escultura profanada y reedificase la ermita a expensas del Monarca.


Olmo: Comienza en la calle del Olivar y termina en la de Santa Isabel.
Con el mismo nombre aparece en los planos de Texeira y de Espinosa.
Se conservan antecedentes de construcciones particulares desde 1763.
Tomó nombre la calle de un olmo que existió durante muchos años en medio de la vía, y que, según tradición alcanzaron a ver los vecinos hasta finales del pasado siglo.


Oso: Desde la calle de Mesón de Paredes a la de Embajadores.
Aparece con el mismo nombre en los planos de Texeira y de Espinosa.
Se conservan antecedentes de construcciones particulares desde 1734.
Tradición.- Existía en esta calle una casa propiedad de D. Diego de Vera, que tenía colocado en la fachada, sobre la jamba de la puerta, un escudo de armas en el que figuraba un oso. Este caballero erigió un oratorio, dedicándolo a San Marcos Evangelista y a Nuestra Señora del Favor, por un favor o milagro que la Virgen le había concedido.
Otra tradición atribuye este nombre a un pasaje que ocurrió salvándose unos niños que, por inadvertencia, se introdujeron en la jaula donde un extranjero encerraba aquella fiera, por lo que se dio el título de Favor a una imagen que se veneraba en el convento de San Cayetano.


Pasión: Comienza en la calle de Embajadores y termina en la Ribera de Curtidores.
Antes se llamó de San Pedro, y así aparece en los planos de Texeira y de Espinosa.
Se conservan antecedentes de construcciones particulares desde 1730.
Habiendo derribado los franceses el convento de la Pasión, que estaba contiguo a la iglesia de San Millán, los Dominicos, que tenían en aquel su hospedería, se trasladaron a una finca que adquirieron en esta calle, de la que tomó el nombre.
El edificio actual es de construcción reciente.


Peña de Francia: Desde la calle de Rodas hasta la de Mira el Sol.
Aparece igual en los planos de Texeira y de Espinosa.
Se conservan antecedentes de construcciones particulares desde 1769.
Tradición.- El capitán Juan Delgado trajo de Francia, por los años 1552, una imagen de la Virgen que tenía el título, no se dice por qué, de Nuestra Señora de la Peña de Francia. Colocada la imagen en un oratorio, inspiró gran devoción a la vecindad, que dio este nombre a la calle.
Dícese que a la Virgen de la Peña de Francia se le dio culto en la iglesia de los Irlandeses.


Peña de Francia (Callejón de la): Se halla en la calle de Mira el Sol y no tiene salida.
Aparece en los planos de Texeira y de Espinosa como continuación de la calle del mismo nombre.

Primavera: Comienza en la calle de la Esperanza y termina en la de Ave María. Es una calle en escuadra.
Antes se llamó de las Damas y de Buenavista. En el plano de Texeira no tiene nombre; en el de Espinosa aparece con el actual.
Se conservan antecedentes de construcciones particulares desde 1797.
Tradición.- Dice Capmani que en estos terrenos existían unos frondosos y amenos jardines donde se celebraba la fiesta de la Cruz de Mayo, famosa en los anales del siglo XVII; y aquí se hallaban la fuente y paseo de las Damas, lugar muy frecuentado desde los tiempos de Enrique IV.
Nosotros debemos recordar al lector que el paseo y la fuente de las Damas aparecen en el siglo XVIII en el camino de El Pardo y cerca del Vivero de Migas calientes.
En esta calle y su número 7, se halla el teatro de Madrid, abierto hace pocos años y ocupado generalmente por el público de aquellos contornos. El local, sin ser de gran ostentación, es de bellas proporciones y satisface cumplidamente las necesidades de la barriada.


Progreso (Plaza del): Entre las calles de la Magdalena y del Duque de Alba.
Esta plaza se formó al derribarse el convento de la Merced, que ocupaba la manzana 142, formada por las calles de la Magdalena, que comenzaba en la de Duque de Alba, de los Remedios, entre Barrionuevo y Relatores, y de Cosme de Medicis, entre las de Duque de Alba y Colegiata.
En 1679 se dio a Juan Angulo un callejón sin salida fronterizo al convento. Ignoramos el sitio en que se encontraría el trozo de vía pública cedido.
En 1699 se hizo gracia de cuatro pies de sitio para la fábrica de la portada de la iglesia de la Merced. En 1821 se derribó parte de ésta, y en 1840 se hizo la plaza.
Se conservan antecedentes de construcciones particulares desde 1624.
La estatua de Mendizábal es obra del escultor D. José Grajera, y se hizo con fondos de una suscripción nacional. Opúsose el Gobierno a su colocación, y permaneció depositada en el Casón, hoy Museo de Reproducciones, hasta el año 1868, en que se colocó en esta plaza. El pedestal no tiene inscripción ninguna, como observó el Sr. Fernández de los Ríos, sin que hayamos podido averiguar el motivo de esta omisión.
Esta plaza ha sido el último baluarte donde se han defendido los calesines: aquí hemos alcanzado a ver nosotros los tres o cuatro que quedaban en los últimos años del reinado de doña Isabel II. Los puntos de parada para los calesines o calesas, eran, a principio de siglo, en la Puerta del Solo y en la plaza de la Cebada.
La fuente que existe es del Viaje alto Abroñigal.


Provisiones: Desde la calle del Amparo a la de Embajadores.
Antes se llamó del Amor de Dios Baja, y así aparece en el plano de Espinosa; en el de Texeira no tiene denominación.
En un edificio que se halla al final de esta calle se custodiaban las provisiones para el ejército hace muchos años, y de aquí tiene origen el nombre.


Rastro (Cerrillo del): Entre las calles de las Amazonas y del Peñón.
En los planos de Texeira y de Espinosa es un cerrillo, como su nombre lo indica: lleva esta denominación desde el siglo XVIII.
Se conservan antecedentes de construcciones particulares desde 1786.
En el mismo año se denunció una mina de arcilla roja y gris descubierta entre la Ribera de Curtidores y el Cerrillo del Rastro.
Aquí se halla el matadero de cerdos.

Rastro (Travesía del): Va desde la Plaza del Rastro hasta la calle de Embajadores.
Existe en el plano de Texeira, pero sin denominación.
Se la ha conocido con el nombre de San Cayetano.
Vease Rastro y Ribera de Curtidores.


Relatores: Comienza en la calle de Atocha y termina en la Plaza del Progreso.
Aparece en los planos de Texeira y de Espinosa con el mismo nombre.
Se conservan antecedentes de construcciones particulares desde 1722.
Tradición.- Llámase esta calle de Relatores porque en ella habitaban algunos, dada la proximidad de la Audiencia, que, como sabemos, estuvo muchos años en el edificio que hoy ocupa el ministerio de Ultramar.


Ribera de Curtidores: Comienza en la Plaza del Rastro y termina en la Ronda de Toledo
En el plano de Texeira se denomina este sitio las Tenerías o fábricas de curtidos; en el plano de Espinosa aparece con el nombre actual.
Se conservan antecedentes de construcciones particulares desde 1757.
En 1786 se denunció una mina de arcilla roja y gris descubierta entre el Cerrillo del Rastro y la Ribera de Curtidores.
Esta calle se hace digna de que la visite el forastero en un fin de fiesta. Ocupando la parte de la vía pública que hay dispuesta para ello, instálanse los domingos multitud de vendedores con objeto de dar salida a los trastos viejos, saldos, ropas procedentes de empeño, antigüedades, libros usados, retazos de tela, hierro viejo y curiosidades de todo género. Allí, en confuso montón, aparecen revueltos un uniforme de miliciano y una vajilla desportillada, el retrato del duque de la Victoria y un capuchón de Carnaval, una mantilla de casco y un espadín del siglo XVIII; por eso el padre de familia, el comediante casero, la mujer hacendosa y el anticuario encuentran siempre en el Rastro algo que pueda remediar sus necesidades o satisfacer sus aficiones


Rodas: Esta calle tiene su entrada por la de Embajadores y la salida a la Ribera de Curtidores.
En el plano de Texeira se denomina de la Rueda; en el de Espinosa tiene el nombre actual.
En 1754 existía un sitio erial, de propiedad desconocida: se cedió a la Congregación de San Dámaso mientras no apareciese el dueño.
Se conservan antecedentes de construcciones particulares desde 1753
Tradición.- Era Simón Rodas un fabricante de curtidos que habitaba en esta calle, y a quien pertenecían los terrenos que la formaron.


Rosa: Comienza en la calle del Ave María y sale a la de Santa Isabel.
En el plano de Texeira aparece pero sin denominación; en el de Espinosa con el actual.
Tradición.- Trae el nombre esta calle de un ventorrillo que allí existió, cuya dueña llámabase Rosa. En el ventorro parece que acostumbraba a reunirse gente de mal vivir.


Ruda: Comienza en la Plaza del Rastro y termina en la de la Cebada.
En el plano de Texeira aparece sin nombre; en el de Espinosa con el actual.
Tradición.- La denominación proviene de la mucha ruda que había en el huerto de la Latina, de que formaba parte el sitio que ocupa esta calle.
En el número 12 se encuentra el Asilo de Santa Lucía, para enfermedades de los ojos, dirigido por el doctor D. Santiago Albitos


Salitre: Entre la calle de Santa Isabel y la de Valencia.
En el plano de Texeira aparece con la denominación actual: en el de Espinosa figura con el nombre de San Bernabé.
Se conservan antecedentes de construcciones particulares desde 1696.
Durante el estanco de la sal, se depositaba esta en unos terrenos inmediatos a la calle de que nos ocupamos, y por esta razón se le dio el nombre que aún conserva.
En esta calle se halla la iglesia de San Lorenzo, que fue primero un anexo de la parroquia de San Sebastián. El templo es uno de los más mezquinos y pobres de la capital: se inauguró el 8 de Septiembre de 1670.


San Carlos: Esta calle se halla situada entre la de Lavapiés y la del Ave María.
En el plano de Texeira aparece, pero sin denominación; en el de Espinosa aparece con el nombre actual la parte comprendida entre las calles del Ave María y Olivar y como campillo de Manuela el trozo que media entre la referida calle del Olivar y la de Lavapiés.
Se conservan antecedentes de construcciones particulares desde 1780.
San Carlos Borromeo nació en 1538, y fue cardenal y arzobispo de Milán. Durante una peste que asoló la capital de su arzobispado, demostró una caridad evangélica y un amor verdaderamente cristiano a la humanidad. Hombre de severas costumbres y de convicciones religiosas, logró restablecer la disciplina en las Órdenes que, por negligencia o contacto con el mundo, la tenían relajada, haciéndose respetar y querer al mismo tiempo. Adquirió fama de teólogo por sus grandes conocimientos y fue llamado a auxiliar con su preclaro talento las discusiones del famoso Concilio tridentino. Le canonizó Paulo V en 1610. Murió en 1584.
Tradición.- Esta calle se llama de San Carlos por una pintura de este santo que había en la fachada de una de sus casas, propiedad de la princesa de Robech.


San Cayetano: Entre la calle de Embajadores y la Ribera de Curtidores.
Antes callejón de Embajadores. No tenía salida. Se le dio el nombre actual en 1852.
San Cayetano nació en 1487. Se dedicó en sus primeros años al estudio de la Jurisprudencia, y después abrazó la carrera eclesiástica, considerándosele como el fundador de la Orden de los Teatinos. Viene este nombre del obispo de Teati, Juan Pedro Carrafa, que después fue Sumo Pontífice con el nombre de Paulo VI. Murió San Cayetano en 1547.
La calle se denomina de San Cayetano por hallarse próxima a la iglesia de este nombre, hoy parroquia de San Millán.


San Cosme y San Damián (San Cosme): Entre las calles de Santa Isabel y del Salitre.
Antes de San Cosme y San Damián, y así aparece en el plano de Texeira; en el de Espinosa figura con el nombre actual.
Se conservan antecedentes de construcciones particulares desde 1769.
San Cosme, natural de la Arabia, vivió en el siglo III de nuestra Era. Fue médico y dedicó su vida a prestar el auxilio de la ciencia a sus semejantes, exhortándoles al propio tiempo para que se convirtieran a la fe de Cristo. San Cosme y su hermano San Damián sufrieron martirio sin que se pueda precisar el año en que tuvo efecto. Sus cuerpos fueron trasladados a Roma, donde se les dedicó una iglesia.
Tradición.- En el palacio del Marqués de Aytona, cuyas accesorias daban a esta calle, existía una capilla dedicada a los Santos Cosme y Damián. Formóse luego una Congregación que trasladó las imágenes al Carmen Calzado, pero la calle siguió denominándose de San Cosme y San Damián durante largo tiempo.


San Dámaso: Entre la calle de los Estudios y de Embajadores.
Aparece sin nombre en el plano de Texeira; en el de Espinosa con el actual. La plazoleta comprendida entre las calles de San Millan y Juanelo llevaba la denominación de plazuela de Duque de Alba.
Se conservan antecedentes de construcciones particulares desde 1749.
San Dámaso fue Papa. Se le ha tenido siempre por hijo de Madrid; pero recientes descubrimientos han destruido la tradición, fijando su nacimiento en Portugal. Ordenó que en la Misa se dijese la confesión; instituyó los vicarios de la Santa Sede en las provincias lejanas, y tuvo por secretario a San Jerónimo. Sus virtudes le han colocado en el número de los Santos. Murió el año 384.
Tradición.- Había en esta calle una capillita dedicada a San Dámaso; y aunque fue trasladada después a la calle de Fuencarral, quedó por aquel motivo la calle con el nombre del Santo.


San Eugenio: Va de la calle de Atocha a la de Santa Isabel.
En el plano de Espinosa aparece como prolongación de la calle Zurita.
Se conservan antecedentes de construcciones particulares desde 1740.
Ignórase la fecha y punto del nacimiento de San Eugenio, primer arzobispo de Toledo, aunque supónese con fundamento que tuvo lugar en la provincia de su arzobispado. Predicó San Eugenio en España con provechosos resultados, y habiendo pasado a Francia en tiempo de Domiciano, para visitar a San Dionisio Aeropagita, Sísifo, gobernador de las Galias, ordenó se le diese muerte, como en efecto se verificó, cortando la cabeza al Santo el 15 de Noviembre del año 96, y arrojando su cuerpo al lago Marcasio, del cual fue extraído incorrupto años después. En 1565 quedó depositado en la catedral de Toledo.
Tradición.- Esta calle lleva el nombre de San Eugenio porque en una quinta del cardenal Quiroga existía una capilla dedicada al Santo; y como la calle se abrió cerca de la referida capilla, tomó la denominación con que ésta era conocida.


San Ildefonso: Entre las calles de San Eugenio y de Santa Inés.
Aparece lo mismo en los planos de Texeira y de Espinosa.
Se conservan antecedentes de construcciones particulares desde 1780.
San Ildefonso nació el año 607. Tuvo por maestro a San Isidoro de Sevilla; llegó a ser Arzobispo de Toledo, y se halló en la profesión de fe del rey Recesvinto, en el noveno Concilio de Toledo. Sus virtudes le han colocado en el mundo de los Santos. Escribió las obras siguientes: De la virginidad de la Madre de Dios, Del pan eucarístico y Cartas. Murió en el año 663.
Tradición.- En el oratorio de que hemos hablado al tratar la calle de San Eugenio, existía también una efigie de San Ildefonso, que dio nombre a la calle.


San Millán: Desde la calle de los Estudios a la Plaza de San Millán.
En el plano de Texeira no tiene nombe; en el de Espinosa aparece con el actual.
Véase Plaza de San Millán.


San Millán (Plaza de): Entrada por la calle de San Millán y salida  a la de Toledo.
En los planos de Texeira y de Espinosa aparece como formando parte de la plaza de la Cebada.
San Millán nació en la Rioja y pasó sus primeros años apacentando ganado. Abandonó su profesión, y dedicado a la iglesia dio vivas muestras de profunda fe religiosa. Murió por los años de 563.
Ocupando la esquina entre la plaza y la calle del mismo título se hallaba, hasta la época de la Revolución, la iglesia de San Millán, antigua ermita que fue erigida en parroquia en 1806. El templo era obra peor que mediana, según el erudito Ponz, debido al arquitecto de la villa D. Teodoro Ardemans, y databa de 1722. Era célebre en esta iglesia la cofradía de Cristo de las Injurias, cuya imagen conservaba restos de la que fue profanada por los judíos en la calle de las Infantas.


San Pedro Mártir: Desde la Plaza del Progreso a la calle del Calvario.
Aparece con el mismo nombre en los planos de Texeira y de Espinosa.
Se conservan antecedentes de construcciones particulares desde 1768.
Tradición.- Existía en la calle una casa, propiedad de un convento de Toledo, y por una efigie del Santo que pusieron en la fachada, quedó el nombre a la vía pública de que nos ocupamos.
Pedro, patriarca de Alejandría, nació a mediados del siglo III. En una de las persecuciones de los cristianos se vio obligado a huir; pero habiendo sido preso, los sayones encargados de su persecución le degollaron en el año 312.


San Simón: Comienza en la calle del Ave María y termina en la Torrecilla del Leal.
En el plano de Texeira no tiene nombre; en el de Espinosa aparece con el actual.
Se conservan antecedentes de construcciones particulares desde 1798.
Tradición.- Una imagen colocada en una fachada, en memoria del beato Simón de Rojas dio nombre a la calle.
El beato Simón de Rojas nació en Valladolid al año 1562, y habiéndose dedicado a la Iglesia, fue un orador sagrado, y un celoso propagador de la doctrina de Jesucristo, con la palabra y con el ejemplo. Murió en Madrid el 28 de Septiembre de 1624.


Santa Ana: Entrada por la calle de la Ruda y salida por la de Bastero.
Aparece con el mismo nombre en el plano de Espinosa.
Existen antecedentes de construcciones particulares desde 1708.
Santa Ana, madre de Nuestra Señora, casó con un hombre llamado Joaquín. Cuarenta años hacía que Ana era estéril, cuando el Señor, escuchando su oración, dióle una niña concebida sin pecado, que había de ser Madre de Dios. Murió a los setenta y nueve años de edad.
Tradición.- Este sitio era un arrabal habitado exclusivamente por gitanos, que tenían gran devoción a una imagen de Santa Ana que, colocada en una hornacina, existía en la posesión de los Herreras, quienes luego trasladaron la Santa a la Iglesia de Santa María, labrándola capilla propia. Esto dio pretexto a los gitanos para celebrar una romería en la festividad de Santa Ana, bailando a la puerta de la iglesia.
Referida la tradición, debemos hacer contar que Santa Ana era patrona de Madrid en siglos anteriores, y en prueba de ello citaremos un pedimento de licencia para correr toros en el que Hernando del Mármol Zapata, procurador general de esta Villa en 1557 dice que Madrid tenía acordado correr toros el lunes después del día de Santa Ana, abogada y patrona de esta dicha Villa. De modo que la fiesta no era motivada por los gitanos, ni exclusivamente suya, sino del vecindario de Madrid, que la celebraba el 26 de julio con romería y toros, las dos manifestaciones populares de los madrileños. Y no es sólo el documento citado el que abona nuestra opinión; son innumerables los que se conservan en el Archivo municipal referentes a la festividad de Santa Ana, alcanzando muchos de ellos hasta el siglo XV.
Dice otra tradición que en una terrible epidemia que hubo en Madrid se descubrió en este sitio un nicho con una estatua de Santa Ana, y todos los enfermos de la calle curaron de repente.


Santa Inés: Entre las calles de Atocha y de Santa Isabel.
Aparece con el mismo nombre en el plano de Espinosa.
Se conservan antecedentes de construcciones particulares desde 1770.
Santa Inés era hija de ilustre familia romana. Dotada de extraordinaria hermosura, se vio solicitada por un magnate, quien, no pudiendo realizar sus brutales deseos, la entrego al suplicio a pretexto de haber abrazado la religión de Jesucristo. Fue martirizada el año 303.
Una imagen que existía sobre la puerta de unas herrerías dio nombre a la calle.


Santa Isabel: Entrada por la plaza de Antón Martín y salida al Paseo de las Delicias.
Aparece con el mismo nombre en los planos de Texeira y de Espinosa.
Su prolongación al Paseo de las Delicias, por delante del hospital provincial data de 1882. Así lo manifiesta un lápida que existe en la accesoria del colegio de San Carlos. La obra se llevó a cabo siendo alcalde D. José Abascal y merced a las gestiones del entonces teniente de alcalde del distrito, D. Gabriel López Dávila.
Se conservan antecedentes de construcciones particulares desde 1734.
Santa Isabel era reina de Hungría, y casó con el Landgrave de hease; las vanidades de la corte nunca ejercieron en ella el más leve dominio. Llamábanla madre de los pobres por las muchas limosnas que hacía. Perdió a su marido a los veinte años de edad, y fue despojada injustamente de la tutoría de su hijo, heredero del trono. La envidia obligó a esta infeliz Reina a ir demandando limosna de puerta en puerta. Murió el 19 de Noviembre de 1231, a los veinticuatro años de edad.
La iglesia y convento de Santa Isabel deben su fundación a Doña Prudencia Grillo, que estableció a las religiosas, el año 1589, en unas casa de su propiedad, en la calle del Principe. El templo es obra del arquitecto fray Alberto de la Madre de Dios, y se terminó en 1665; posee cuadros de Claudio Coello, José Ribera, Cerezo y Palomino. En el Convento existe un colegio de niñas de patronato de la Corona, fundado por Felipe II el año 1595 en memoria de su hija, la infanta doña Isabel Clara Eugenia, condesa de Flandes. Estos terrenos pertenecieron al famoso privado de Felipe II, Antonio Pérez, según consta por documentos del Archivo Municipal.
Casi frente a la calle de los Tres Peces se hallaba hace pocos años una reducida capilla donde se veneraba la imagen de Nuestra Señora de la Portería, en la casa propiedad de D. Juan de Moronte desde 1733.
En esta calle hay una fuente del Viaje bajo Abroñigal.
En el número 5 se halla el Instituto Oftálmico, fundado en la calle de Atocha, junto a la derruida iglesia de Loreto, por la reina doña María Victoria, esposa de D. Amadeo I.


Santiago el Verde: Comienza en la calle de la Huerta del Bayo y termina en la del Casino.
En el plano de Texeira aparece, pero sin denominación; en el de Espinosa tiene el nombre actual y se prolonga internándose en la posesión del Casino, de modo que forma al final un callejón sin salida.
Un trozo de esta calle era sitio erial en 1793, propiedad de la casa de San Cayetano y de la Congregación de Santa María del Favor.
Se conservan antecedentes de construcciones particulares desde 1751.
Santiago, llamado el Menor, para distinguirle de otro Santiago, hermano de San Juan, fue hijo de Alfeo y de María, hermana de la Santísima Virgen, según el estilo de los judíos, que acostumbraban a llamar hermanos a los parientes cercanos. Fue consagrado obispo de Jerusalén por los Apóstoles, y en una sedición los judíos le subieron a una de las galerías del templo, arrojándole desde lo alto y acabándole de matar con un furioso golpe en la cabeza, el año 62.
Tradición.- Esta calle daba salida al camino que conducía a la ermita de Santiago el Verde, donde se celebraba una romería el 1º de Mayo, día de Santos Felipe y Santiago. Llamábanle el Verde porque la romería se verificaba en la época en que empiezan a verdear los árboles. El sitio de la fiesta era el famoso Sotillo, célebre en las costumbres del siglo XVII, y se encontraba en las afueras, entre la puerta de Toledo y el portillo de Embajadores


Soler y González: Desde la calle de Jesús y María  a la de la Espada.
En el plano de Espinosa aparece con el nombre que hemos llegado a conocer nosotros hasta el año 1880: calle de la Pingarrona.
D. José Soler y D. Francisco González eran, en la fecha indicada, los dos únicos propietarios de la calle.
Se conservan antecedentes de construcciones particulares desde 1612.
El nombre anterior de Pingarrona procede de que en esta calle  tuvo un ventorrillo, en el siglo XVII, una mujer llamada Juana, a quien, por su estatura colosal y su aire desgarrado, daban el apodo de la Pingarrona
Dice otra tradición que se llamo calle de la Pingarrona por haber vivido en una balluca de aquellos contornos una mujer indecorosa, dueña de una mancebía, y a quien se llamaba así de mote. Como se ve, una tradición está tomada de la otra, y ninguna se apoya en fundamento serio. Quizás mas bien viviría, por aquel sitio alguna señora de apellido Pingaron, pues esta es familia de noble estirpe, oriunda de Jetafe, donde se conservan pruebas documentadas de cómo uno de los ascendientes de esta rama fue General de los ejércitos que combatieron en Flandes por el honor de España durante el siglo XVII, y regaló las actuales campanas a la ermita del Cerro de los Ángeles.


Sombrerería: Comienza en la calle de Valencia y termina en la de Argumosa.
Se abrió en 1872.
El nombre fue puesto particularmente por los vecinos, y confirmado por el Ayuntamiento en sesión de 17 de Noviembre de 1873.
Ignoramos el motivo de la denominación, porque en aquella fecha no hemos conocido ninguna sombrerería en la calle. Sólo existían entonces un almacén de maderas y una fábrica de aguardientes.


Sombrerete: Desde la Plaza de Lavapiés a la calle de Mesón de Paredes.
En el plano de Texeira se denomina de Nuestra Señora del Pilar; en el de Espinosa aparece con el nombre que hoy tiene.
Tradición.- En unos corrales pertenecientes al escribano D. Antonio Cros y Estrada se conservó muchos años un sombrerete que se decía ser el mismo que se puso a fray Miguel de los Santos, ejecutado por complicidad en la causa del fingido rey de Portugal.


Tinte: Entre la calle de Atocha y de Santa Isabel.
En el plano de Texeira no tiene nombre; en el de Espinosa aparece con el actual.
Tradición.- Trae su origen el nombre de esta calle, de un establecimiento de tintorero que existió en la casa propiedad de don  Carlos Gutierrez de la Peña.
Tío Esteban (Callejón del): En la calle de la Arganzuela; sin salida.
En el plano de Texeira es una calle que tiene comunicación con la de Toledo, y se la llama del Matadero; en el de Espinosa aparece en la forma de hoy, sin denominación. Ha llevado también el nombre de San Agustín.
Tradición.- En este callejón tenía su albergue un antiguo soldado, natural de Játiva, hombre fornido y valeroso que había servido a las órdenes del archiduque Carlos, cuando éste entró en España disputando la corona a Felipe V, primer rey de la casa de Borbón. Dícese que Esteban había asistido a la batalla de Almansa, y que su conversación favorita no era otra que relatar los detalles de este famoso echo de armas, que conocía minuciosamente, como testigo presencial. Parece que, aunque poca, dejó alguna herencia al convento de la Pasión, habiéndosele enterrado en el atrio del templo.


Tirso de Molina(Plaza de): Véase Plaza del Progreso.


Torrecilla del Leal: Comienza en la calle de Santa Isabel y termina en la de Buena Vista.
En los planos de Texeira y de Espinosa aparece con esta denominación.
Se conservan antecedentes de construcciones particulares desde 1732.
Tradición.- Durante las luchas civiles habidas entre D. Pedro el Cruel y su hermano D. Enrique el Bastardo, Madrid se declaró por su legítimo Rey, defendiéndose tenazmente en el cerco que se le puso por los partidarios del otro bando. La puerta de Guadalajara estuvo a cargo de los Luzones; la de la Vega, de los Herreras; la de Moros, de los Lassos de Castilla; la de Balnadú, de los Barrionuevo; Puerta Cerrada de los Luxanes, y el Postigo de San Martín, del Prior y monjes benitos. En el sitio que ocupa esta calle había una granja con una pequeña torre, y el campesino que la cuidaba negóse a reconocer a D. Enrique y fue ahorcado en la torrecilla, por lo que ésta llevó en adelante el distintivo de Leal.
En esta calle se halla el hospital para presbíteros naturales de Madrid. Fundóle en 15 de junio de 1619 el cronista de la Villa, licenciado Jerónimo Quintana, rector del hospital de la Latina, quien habiendo presenciado desde el corredor, que aunque tapiado, se conserva en el citado último hospital, por la plaza de la Cebada, el entierro de limosna de un sacerdote, concibió el proyecto que motivó la fundación. Establecióse la Congregación en San Justo; en el año 1614 pasó al albergue de San Lorenzo, luego a la parroquia de San Miguel de los Octoes, en 1638 a un edificio propio en la Costanilla de los Capuchinos, en 1643 a la parroquia de San Pedro, y en 1732 al local que hoy ocupa, restaurado modernamente. En su iglesia se conservan los restos de D. Pedro Calderón de la Barca.


Tres Peces: Entre las calles del Ave María y de Santa Isabel.
En el plano de Texeira carece de denominación; en el de Espinosa aparece con el nombre actual.
Se conservan antecedentes de construcciones particulares desde 1776.
Tradición.- En la calle había una casa que tenía  el censo de pagar anualmente tres peces grandes a cada uno de los conventos de la Victoria, de la Concepción, de San Francisco y de San Bernardino y al Hospital de San Juan de Dios.
En esta calle ha existido, hasta estos últimos años un mercado que fue construido hacia 1840.


Tribulete: Entrada por la Plaza de Lavapiés y salida a la de Embajadores.
En los planos de Texeira y de Espinosa aparece con el mismo nombre.
Se conservan antecedentes de construcciones particulares desde 1761.
Tradición.- Tribulete era un juego establecido en un corralón, al que acudía a divertirse mucha gente.


Valencia: Comienza en la plaza de Lavapiés y termina en la Ronda de Valencia.
En el plano de Texeira carece de denominación: en el de Espinosa se halla comprendida en la plaza de Lavapiés. Se le dio el nombre actual a mediados de este siglo, porque terminaba en el antiguo portillo de Valencia.
Se conservan antecedentes de construcciones particulares desde 1793.
Valencia fue conquistada de los moros por el Cid, en 1094. Es una de las ciudades más agradables de España. Tien por armas las cuatro barras catalanas en campo de oro, con el murciélago y corona por timbre.


Velas: Entre la calle de Toledo y la de Santa Ana.
En el plano de Texeira no tiene nombre; en el de Espinosa aparece con el actual.
Se conservan antecedentes de construcciones particulares desde 1657.
Tradición.- Esta calle se llamó Red de las Velas porque existía en ella una verja donde se expendían velas de sebo, únicas que antiguamente usaban las clases media y pobre.


Ventorrillo: Desde la calle de Huerta de Bayo a la de Casino.
En el plano de Texeira no aparece formada del todo; en el de Espinosa figura, sobre poco más o menos, como hoy la conocemos, y con el nombre actual.
Tradición.- Proviene el nombre de la calle de un ventorrillo célebre que, cuando se abrió aquella, consiguió darle nombre.


Zurita: Comienza en la calle de Santa Isabel y termina en la de Valencia.
En el plano de Texeira  aparece con el nombre de Curvo, que quizá sea errata de cuervo; en el de Espinosa figura como actualmente.
Se conservan antecedentes de construcciones particulares desde 1771.
Tradición.- En esta calle tenían sus casas los descendientes de jerónimo de Zurita, canonista e historiador del reino de Aragón;
Nació en 1512 y murió en 1581. su profesión, y dedicado a la iglesia dio vivas muestras de profunda fe religiosa. Murió por los años de 563.
Ocupando la esquina entre la plaza y la calle del mismo título se hallaba, hasta la época de la Revolución, la iglesia de San Millán, antigua ermita que fue erigida en parroquia en 1806. El templo era obra peor que mediana, según el erudito Ponz, debido al arquitecto de la villa D. Teodoro Ardemans, y databa de 1722. Era célebre en esta iglesia la cofradía de Cristo de las Injurias, cuya imagen conservaba restos de la que fue profanada por los judíos en la calle de las Infantas.