Abades: Esta calle comienza en Mesón de Paredes y termina en la de Embajadores.
En los planos de Texeira y Espinosa figura con el mismo nombre
Se conservan antecedentes de construcciones particulares desde 1763
Se encuentran en los anales manuscritos del doctor Vázquez la fundación de la casa de los clérigos llamados Teatinos. El padre Plácido Mirto fue el que estableció en Madrid esta institución. Dos hidalgos regidores de esta villa, virtuosos y acaudalados, D. Rodrigo y D. García Abad, al morir dejaron en su testamento el reparto de sus cuantiosos bienes a favor de los Teatinos, de los pobres, de los establecimientos benéficos y demás obras pías. El nombre de la calle proviene de que tuvieron en ella sus casas los citados hermanos Abad, de cuyo plural se deriva la denominación.

Amparo: Comienza en la calle de la Esgrima terminando en la Ronda de Valencia.
En los planos de Texeira y Espinosa lleva el nombre de la Comadre de Granada; en el arreglo de rotulación de calles de 1834 quedó con la denominación de la Comadre y así hemos llegado a conocerla nosotros hasta hace pocos años.
Por Real orden de 1802 se mandó incluir en la Real Fábrica del Salitre un sitio erial, propio de Madrid, donde desembocaban las calles de la Comadre de Granada, Espino y Hoz Baja, hoy Mesón de Paredes.
Se conservan antecedentes de construcciones particulares desde 1751
Dos tradiciones indican la etimología del nombre de la calle. La primera, porque se dio aquel terreno a cierta partera granadina que asistió en un parto a doña Giomar de Mendoza, dama célebre en tiempos de Felipe IV. La segunda, porque cierta comadre granadina tenía una linda rosa de Alejandría que colocaba en una redoma de agua cuando asistía a un parto, y lo admirable es que, al abrirse la rosa, salía del paso con toda felicidad la parturiente; por eso se llamó en un principio calle de la Rosa.
El nombre de Amparo, adoptado hace poco tiempo, obedece a que la referida comadre, según algunos, llamábase Amparo y, según otros, era el amparo de los desvalidos.

Antón Martín, Plazade: Se halla esta plaza en la calle de Atocha, entre la terminación de la calle de la Magdalena y el principio de la del Amor de Dios. No tiene numeración especial, sino que aprovecha la de la referida calle de Atocha.
Aparece con este nombre desde el siglo XVII. Se conservan antecedentes de construcciones particulares desde 1781.
En este sitio existió en lo antiguo un portillo, que luego hubo de derribarse para dar más ensanche a la población. Dice León Pinelo que en el sitio que hoy ocupa la plaza de Antón Martín había una ermita de San Sebastián. El curato de Santa Cruz había crecido mucho, y el licenciado Francos, que le gozaba, consintió que de él se hiciese otro para un sobrino que tenía, por lo cual el año 1550 se fundó la parroquia de San Sebastián, extinguiéndose la ermita de su advocación.
Hospital de San Juan de Dios.- Según copias de documentos originales que tenemos a la vista, este hospital fue fundado por el venerable Antón Martín en terrenos que fueron de D. Fernando Somonte y su mujer Doña Catalina Zapata, por convenio de 3 de noviembre de 1552
El hermano fundador del hospital de Nuestra Señora del Amor de Dios fue natural de la Villa de Mira (Mancha) y compañero del glorioso varón San Juan de Dios. Según afirma el maestro Gil González Dávila, para la fundación del hospital el Rey le dio la madera del bosque de Valsain y la princesa doña Juana le hizo muchas limosnas. Su vestido era una túnica de sayal, marchaba descalzo y sin sombrero, ayunaba los más de los días a pan y agua, nunca dejó el cilicio y dio su espíritu al Señor en 24 de Diciembre de 1553, siendo sepultado en el convento de San Francisco, por disposición propia, donde estuvo cuarenta y dos años hasta que fue trasladado al hospital con una de las mayores pompas que vio la corte.
El hospital de Nuestra Señora de Montserrat, para los naturales de la corona de Aragón, se estableció en el barrio de Lavapiés el año 1616 en una casa que, con el objeto indicado, había cedido don Gaspar de Ponz. En 1658 se trasladó al punto en que se halla por mejorar de local, diciéndose la primera misa en la iglesia actual el día 1º de Mayo de 1678.
En esta plaza existía una fuente de carácter monumental, diseñada por Rivera, obra que podía considerarse como el colmo de la corrupción en el arte, pero que por esta misma circunstancia era objeto de inapreciable valor. Se tuvo el buen acuerdo de quitarla de la plaza porque embarazaba el tránsito público; pero habiéndola trasladado al barrio de las Peñuelas, quedó olvidada y perdida, como la puerta de Recoletos. El sitio más a propósito para su instalación es, a nuestro juicio, el Retiro, y quizás aún se llegase a tiempo de recomponer los mutilados restos de la fuente y conservarla para estudio de lo que el arte en una época felizmente pasada

Argumosa: Comienza en la calle del Salitre y sale a la Ronda de Atocha

Deicada a D. Wenceslao Argumosa y Bourke (1761-1831). Catedrático de la Universidad de Bolonia. Considerado como uno de los primeros abogados de su época. Escribió un libro titulado Cinco días célebres en Madrid.

 

 

Calle muy especial, comienza en el Teatro Valle-Inclán, una de las sedes del Centro Dramático Nacional y termina en el Centro de Arte Reina Sofía. De Plaza y Metro LAVAPIES, corazón del barrio a Plaza y Metro ATOCHA. En sus aproximadamente doscientos metros, se encuentra una de las arterias más vivas, bares y terrazas llenas de modernos, establecimientos especiales de moda, y algunas perlas: delicatessen, librería alternativa o un vegetariano.

 

AtochaAtocha: Se halla comprendida entre la plaza de Santa Cruz y el Paseo del Prado. Conserva este nombre de tiempo inmemorial.
Véase el artículo siguiente
En 1589 vendió Madrid unos solares a Cristóbal Rivera, en la calle de Atocha, formando parte de la manzana de Santa Cruz. En 1659 resultaba la calle tan estrecha a su entrada, que hubo de ensancharla comprando para ello un solar al licenciado Herrera, en 1200 reales.
En 1700 y 1764 cedió Madrid terreno para incorporarlo a los Hospitales General y de la Pasión, que formaban uno mismo.
Existen antecedentes de construcciones particulares desde 1621-
En el número 119 hay una fuente del viaje de la Castellana.
Se da a esta calle el nombre de Atocha por el paseo que dirigía a este santuario desde el arco de Antón Martín hasta la fuente de la Llave dorada, donde después estuvo la de la Alcachofa.
Los árboles que adornan esta calle fueron colocados en 1848.


Ave María: Tiene esta calle su entrada por la de la Magdalena y su terminación en la plaza de Lavapiés. En los planos de Texeira y de Espinosa figura con el nombre que hoy tiene.
Se conservan antecedentes de construcciones particulares desde 1749.
Cuenta la tradición que en este sitio existían unas casuchas habitadas por mujeres de mal vivir, y D. Felipe II, por instigación del beato Simón de Rojas, mandó demoler aquellas viviendas, en cuyos pozos se hallaron algunos cadáveres que hicieron exclamar al bendito padre: “¡Ave María”! Y con esto le quedó el nombre a la calle.

Buena Vista: Tiene la entrada por la calle de Santa Isabel y salida a la de la .Aparece con el mismo nombre en los planos de Texeira y de Espinosa.
En una de sus casas había una imagen de Nuestra Señora de la Buenavista, lo que dio nombre a la calle. Dice Campany que en el Convento de la Trinidad se veneró una imagen de este título, y que acaso sea la primitiva. Se la denominaba también Nuestra Señora de los Castellanos, y fue colocada en la iglesia de Chamberí por el ilustrado escritor D. Basilio Sebastián Castellano. Se conservan antecedentes de construcciones particulares desde 1757

Cabestreros: Esta calle va desde la del Mesón de Paredes a la de Embajadores. En el plano de Texeira no tiene nombre; en el de Espinosa aparece con el actual.
Se conservan antecedentes de construcciones particulares desde 1799. Llamóse de Cabestreros por vivir allí los de este gremio.
En el portal de la casa num. 13 existió una capillita dedicada a Nuestra Señora del Rosario.

Cabestreros (Travesía de): Desde la calle de Cabestreros hasta la de Embajadores.
Es una callejuela en escuadra que en los planos de Texeira y de Espinosa aparece con el nombre de San Juan.
Según Campany, esta travesía se llamó de San Justo, y esto fue motivado por una pintura que existió mucho tiempo en una casa, propiedad de la Sacramental de S. Justo

Calvario: Va desde la calle de Jesús y María a la del Olivar. Conserva este nombre desde el siglo XVII.
En 1668 vendió Madrid a D. Diego Ortiz un sitio que era una callejuela para edificar casas, que después formaron la calle que hoy existe.
Los antecedentes de construcciones particulares comienzan en el año 1750
Esta calle se llama del Clavario por la Vía Sacra que existió desde el convento de San Francisco hasta cerca del Olivar.
En este sitio solía enterrarse a los reos condenados a muerte.

Caravaca: Comienza en Lavapiés y termina en la del Mesón de Paredes.
Antes se llamaba de la Cruz de Caravaca , y con este nombre aparece en el plano de Espinosa.
Cuenta una tradición que esta calle se llama de Caravaca porque, en lo antiguo, desde ella se veía el pueblo de mismo nombre. Otros afirman que en este sitio había una ermita con una cruz de dos brazos, como la de Caravaca, y quieren decir que aquí se celebraba la romería de la Cruz de Mayo, para la que pedían dinero a los transeúntes las muchachas de aquellos contornos. Esta costumbre, generalizada por todo Madrid, se prohibió en un oportuno bando que, si no estamos equivocados, fue publicado siendo alcalde D. José Abascal.
Se conservan antecedentes de construcciones particulares desde 1636

Comadre (Travesía de la): Entre las calles de Jesús y María y del Amparo. Antes se llamó de la Esperancilla y así figura en el plano de Espinosa; en el de Texeira aparece sin denominación.
Véase lo que decimos de la calle del Amparo.

Doctor Drumen: Comienza en la calle de Atocha y sale a la de Santa Isabel. Es de apertura reciente.
D. Juan Drumen nació el 28 de noviembre de 1799, y es uno de los médicos más notables que ha tenido España en lo que va de siglo. Su talento, sus profundos conocimientos y sus grandes sacrificios en provecho de la ciencia, le hacen acreedor a que su apellido pase a la posteridad dando nombre a una calle. Falleció el día 6 de Febrero de 1866
Doctor Fourquet: No tiene referencia
Doctor Mata: No tiene referencia.
Doctor Piga: No tiene referencia.
Doré: No tiene referencia
Dos Hermanas:

Duque de Alba: Entre la plaza del Progreso y la calle de los Estudios. Aparece lo mismo en los planos de Texeiro y de Espinosa. Llámase esta calle del Duque de Alba, por haber vivido allí don Fernando de Silva, duque de este título, en cuya casa también residió Santa Teresa de Jesús.
Se conservan antecedentes de construcciones particulares desde 1722
En esta calle hay una fuerte del Viaje alto Abroñigal.
El ducado de Alba fue creado en 1469, recayendo en D. García Álvarez de Toledo, segundo conde de Alba, en cuya casa radicaba este título desde el año 1439. Los descendientes de esta casa llevan por títulos, con el de Berwick, los ducados de Liria, de Montoso, de Villanueva del Río, los condados de Andrade, de Ayala, de Fuentes, de Gelves, de Lemus, de Osorio, de Villalba y de Olivares; los marquesados del Carpio, de Coria, de elche, de San Leonardo, de Sarriá, de Tarragona y de Villa.
En unja casa de esta calle vivió Calomarde. Créese que fué en la casa propiedad del Duque, frente a la plazoleta.

Duque de Alba (Plaza del): Esta plaza se halla en la misma calle del Duque de Alba. En los planos de Texeira y de Espinosa, aparece la plaza, pero no con denominación.
En esta plaza se halla el cuartel de la Guardia Civil, en la casa llamada de las Temporalidades.
Se conservan antecedentes de construcciones particulares desde 17341

Embajadores: Entrada por la calle de S. Dámaso y salida al Paseo de St. Mª de la Cabeza. El antiguo paseo de Embajadores ha sido incluido recientemente en la calle del mismo nombre, formando su prolongación.
Esta calle aparece con igual denominación en los planos de Texeira y de Espinosa. En las afueras del antiguo portillo de Embajadores no comenzó a edificarse hasta 1783. Se conservan antecedentes de construcciones particulares desde 1664
Tradición.- Con motivo de una peste que se desarrolló en Madrid, durante el reinado de Juan II, los embajadores de las cortes extranjeras, para evitar el contagio, se incomunicaron con la población, aislándose en ese sitio; el de Túnez se retiró a una quinta que llamaban de San Pedro; el de Aragón a la casa de campo de Santiago el Verde, y a otras inmediatas los de Navarra y Francia. El campo que entre la residencia de unos y otros existía se llamó de los Embajadores, cuyo nombre llevó la calle que en su término hubo de abrirse años después.
En esa calle se halla la capillita llamada de las Niñas de la Paz. (véase lo que decimos de la Inclusa y Colegio de la Paz en la calle del Mesón de Paredes).

Encomienda: Entre las calles de Mesón de Paredes y de Embajadores. En los planos de Texeira y de Espinosa aparece con el mismo nombre. Se conservan antecedentes de construcciones particulares desde 1721
Tradición.- En el siglo XIII, el sitio que ocupa esta calle era un despoblado que compró D. Pedro Núñez, Maestre de la Orden de Santiago, cuando pasó por Madrid, camino de Toledo, acompañando al rey D. Sancho IV. D. Pedro cambió el despoblado en una hermosa quinta, que a su muerte  dejó a una de las encomiendas de la Orden; por esto y por el escudo de Santiago que la finca sobre la puerta tenía, se conoció la casa, y más adelante la calle con el título de la Encomienda.
En el número 11 de esta calle falleció el 28 de mayo de 1884, en la mayor indigencia el conocido escritor D. Juan de Dios Mora

Encomienda (Travesía de la): Desde la calle de Juanelo hasta la de Encomienda. Se ha llamado también del Sacramente, y así figura en el plano de Espinosa; en el de Texeira no tiene nombre.
Se conservan antecedentes de construcciones particulares desde 1793

Escuadra: Entre la Torrecilla del Leal y la calle de la Primavera. Aparece sin nombre en el plano de Texeira: en el de Espinosa con el actual. Se conservan antecedentes de construcciones particulares desde 1758.
Dícese que allí vivieron dos capitanes que salieron para la Armada Invencible en tiempo de Felipe II.
Otra tradición cuenta que en esta calle se exhibió un cosmorama que representaba el desastre de la famosa escuadra.
Nosotros creemos que se daría ese nombre a la calle por la forma que tiene.


Esgrima: Entrada por la calle de Jesús y María y salida a la del Mesón de Paredes. En el plano de Texeira no tiene nombre; en el de Espinosa aparece con el actual.
La tradición cuenta que allí había un corralón donde se jugaba al florete, y añade que Lope de Vega aprendió en esta escuela el manejo de la espada.


Espada: Esta calle va desde la plaza del Progreso a la calle de la Esgrima. En los planos de Texeira y de Espinosa aparece con el mismo nombre.
Tradición: En la puerta de la escuela de esgrima mencionada había colocada de muestra una espada, que en otros tiempos perteneció a un Par de Francia; la compró el Duque de Alba, D. Antonio de Silva y Toledo  colocándola en su armería. En algunas tradiciones, la abundancia de detalles, en lugar de garantizar, sirve para hacer dudar de su verosimilitud.
Se conservan antecedentes de construcciones particulares desde 1746.


¿Esperancilla?: Comienza en la calle de Atocha y termina en la de Sta. Isabel.
En el plano de Texeira no tiene nombre: en el de Espinosa aparece con el actual.
Se conservan antecedentes de construcciones particulares desde 1796.
La tradición del origen de esta calle está enlazada con la de la calle de la Esperanza, cuyo pormenor es necesario consultar. María Esperanza tenía una hija, de quien se prendó el rey D. Enrique, solicitándola con empeño, aunque sin resultado. Durante la estancia de Mosén Beltrán, María Esperanza y su hija, que tenía el mismo nombre, se recogieron en otra quinta, donde residieron luego, por efecto del incendio de su anterior vivienda. El vulgo dio a esta otra posesión el nombre de Esperancilla, para distinguirla de la primera, y de aquí el nombre de la calle.


Esperanza: Desde la calle del Ave María a la de la Escuadra.
En el plano de Texeira aparece, pero sin nombre; en el de Espinosa con el actual.
Se conservan antecedentes de construcciones particulares desde 1728.
Tradición.- En este sitio había una quinta, propiedad de María Esperanza, donde estuvo hospedado el duque Mosén Beltrán cuando pasó por Madrid D. Enrique II durante las guerras que sostuvo contra su hermano D. Pedro el Cruel. Esto dio motivo a los partidarios de éste para quemar la quinta; y aunque luego el nuevo Rey indemnizó a la propietaria, ella no quiso reedificar la casa. Abierta la calle en aquel terreno, llevó el nombre de la antigua poseedora.


Espino: Entre las calles de Provisiones y Miguel Servet.
En el plano de Texeira aparece sin nombre, en el de Espinosa lleva el que tiene ahora.
En 1802 se mandó incluir un sitio erial propio de Madrid en la fábrica del Salitre (véase Amparo).
Tradición.- Toma nombre la calle de un espino que se conservó muchos años en el centro de ella, como resto de los muchos que existieron por aquellos contornos. En este sitio tenía su casa de campo D. Gaspar Pons, caballero catalán que cedió su finca para establecer un hospital con destino a enfermos pobres, naturales del reino de Aragón. No lejos del hospital se conservó largo tiempo una ermita dedicada a Nuestra Señora del Pilar.


Hospital (Callejón del): Desde la calle de Santa Isabel hasta la prolongación de la calle Argumosa.
Se llama a este callejón de los Reyes, nuevo en el plano de Texeira; en el de Espinosa sólo de los Reyes. Se le ha dado salida hace pocos años.
El nombre se debe a que se halla cerca del Hospital General.


Huerta del Bayo: Entre las calles de Embajadores y Peña de Francia.
Antes se llamó de s. Isidro, y así aparece en el plano de Espinosa.
Se conservan antecedentes de construcciones particulares desde 1761
Tradición.- En el terreno de esta calle existía en 1560 una huerta del licenciado Francisco del Bayo, catedrático interino del Estudio de la Villa.


Jesús y María: Desde la Plaza del Progreso hasta la calle de Lavapiés.
Aparece con el mismo nombre en los planos de Texeira y de Espinosa.

Tradición.- Llámase esta calle de Jesús y María porque en ella estuvo el santuario de Jesús y María, propio de una hermandad que había en el convento de San Francisco.
Se conservan antecedentes de construcciones particulares desde 1751


Juanelo: Comienza en la calle de la Espada y termina en la de los Estudios.
Aparece con el mismo nombre en los planos de Texeira y de Espinosa.

Se conservan antecedentes de construcciones particulares desde 1761
Tradiciones.- En esta calle tuvo su casa, y habitó largo tiempo, el célebre arquitecto Juanelo. En tiempo de Felipe IV también vivió aquí el pintor Sebastián Muñoz, que estando renovando los techos de Nuestra Señora de Atocha, cayó al suelo desde lo alto de la linterna, muriendo en el acto.
En el número 20 vivió Jovellanos.
Juanelo Turriano nació en Cremona a fines del siglo XV o principios del XVI. No fue arquitecto de profesión, pero hizo grandes estudios en este arte, y se le consideraba como uno de los primeros matemáticos de la corte de Carlos V. Inventó una máquina para hacer subir a Toledo el agua del río Tajo, y el Emperador le llamó a su servicio en clase de relojero, acompañándole en todas sus expediciones, para que cuidase de un reloj, invención del artífice; permaneció en el monasterio de Yuste hasta la muerte del César. El reloj era una máquina original, que contenía todos los movimientos de los astros. Tardó veinte años en trazarle y tres y medio en construirle.

La Cabeza: Comienza en la calle de Jesús y María y termina en la del Ave María.
En los planos de Texeira y de Espinosa aparece con el nombre actual.
Se conservan antecedentes de construcciones particulares desde 1674.
En el número 16 estuvo la cárcel eclesiástica o de la Corona.
Tradición.- Vivía en esta calle un sacerdote que poseía una regular fortuna, y que fue robado y asesinado por un criado, con tal encarnizamiento, que hubo de separarle la cabeza del tronco; y aquí comienza el hilo de la etimología. Pasaron años, volvió a Madrid el infame servidor, transformado en caballero, y paseándose una mañana por el Rastro. Dióle la humorada de comprar una cabeza de carnero que, escondida debajo de la capa, pensaba llevarse a su vivienda, bien ajeno del papel que aquella compra iba a desempeñar momentos después. Marchaba el hombre tranquilo, cuando un alguacil, habiendo advertido un rastro de sangre que nuestro protagonista dejaba detrás de sí, se le acercó preguntándole la causa, a lo que el interpelado respondió presentando la cabeza de carnero. Pero ¡cuál fue su asombro al encontrarse que esta se había convertido en la del sacerdote asesinado. El criado, según se acostumbra en este género de leyendas, confesó su crimen, y se arrepintió, aunque algo tarde, porque los alcaldes de Casa y Corte le condenaron a muerte y la sufrió en la Plaza Mayor, siendo enterrado en el atrio de la parroquia de San Miguel de los Octoes.
Felipe III mandó poner una cabeza de piedra en la fachada de la casa, como recuerdo de tan extraños suceso.
Sobre asunto parecido publicó una relación en 1767 D. Domingo María Ripio, colocando la acción en la calle de la Cruz, y casa que llaman de la Cabeza, que, al decir de Madoz corresponde al número 3 moderno.


La Fe: Comienza en la Plaza de Lavapiés y termina en la calle del Salitre.
En el plano de Texeira aparece, pero sin nombre; en el de Espinosa con el actual.
Se conservan antecedentes de construcciones particulares desde 1751.

Tradición.- En esta calle estaba la sinagoga de los judíos, y en el barrio vivían los de esta raza, apartados del resto de la población, hasta que en tiempo de los Reyes Católicos fueron expulsados del reino. El arrabal, que se denominaba de la judería o de la Sinagoga, cambió desde entonces por el de la Fe.


Las Américas: Entre la Ronda de Toledo y el Paseo de las Acacias.
Es de apertura moderna.

Lleva este nombre por hallarse próxima a las Américas o Rastro que existe en la Ribera de Curtidores (véase lo que sobre el particular decimos en esta última calle).


Lavapiés: Entre la calle de la Magdalena y la plaza de aquel nombre.
Conserva el título desde el siglo XVII
.
La parte en que se ensancha esta calle, delante del número 10 lleva el nombre plazuela de Lodones en el plano de Espinosa.
Se conservan antecedentes de construcciones particulares desde 1751
La calle ha llevado el nombre de Real de Lavapiés, no sabemos porque motivo.


Lavapiés (Plaza de): Entre las calles del Ave María y de Valencia.
Conserva el nombre desde el siglo XVI.
En 1547 se permutó un terreno de Fernando Lamonte o Somonte para hacer la fuente de Lavapiés por otro de Madrid inmediato a San Sebastián. Es de advertir que la palabra Lavapiés aparece en el documento original que aparece en el archivo del Ayuntamiento en la misma forma que ahora la usamos. En el siglo pasado se decía Avapiés, y el concienzudo Sr. Mesonero Romanos dejó la cuestión sobre el tapete sin determinar la manera cómo debía escribirse la palabra por carecer, como carecemos nosotros, de pruebas que justifiquen una u otra forma.
Se conservan antecedentes de construcciones particulares desde 1778.
Tradición.- Llámase Lavapiés esta plaza porque en lo antiguo había aquí, según Capmani, unos árboles cuyos troncos bañaba un arroyuelo que descendía por el sitio que hoy ocupa la vía pública. El esfuerzo de imaginación que es necesario realizara para comprender la etimología de Lavapiés, nos obliga a desecharla mientras no se presenten nuevos datos que la confirmen.
En el pasado siglo adquirieron popular nombradía las buñolerías de este barrio. Este género de industria alcanza relativa antigüedad. En 1621, los buñoleros pidieron al Consejo revocase un auto por el que se mandaba vender la libra de buñuelos a 14 maravedises, toda vez que no podían expenderla a menos de 18, por el gasto que la industria les ocasionaba.
Esta barriada, conocida con el nombre genérico de Lavapiés, ha sido famosa en los fastos de la historia madrileña, porque allí tenía su vivienda y, digámoslo así, el campo de sus operaciones, ese tipo inmortalizado por el pincel de Goya y por la pluma de D. Ramón de la Cruz: el manolo. Como todo cambia y se transforma, el manolo ha variado de aspecto; pero como el hombre siempre es el mismo, y el espacio de tiempo transcurrido desde Carlos IV acá es relativamente corto para que den fruto las modificaciones que por las costumbres hayan podido introducirse, resulta que el manolo subsiste todavía en su esencia, acomodando sus hábitos e inclinaciones a la moderna manera de ser de la sociedad. Y si el manolo ha perdido algo de su carácter, la manola, de quién es legítima heredera la chula, conserva el mismo espíritu, el tono despreciativo en el habla, la viveza de imaginación, los dichos agudos, las ocurrencias originales, las contestaciones ingeniosas y la manera de andar, siempre graciosa, pero siempre mezclada de cierta altivez. La chula sabe que tiene esas cualidades, y es, por lo tanto, orgullosa. Ella es la que sirve de único factor, pero importante, para mantener su clase así como divorciada del resto de la población. El chulo es asequible; con un cigarro habano y un rato de conversación sobre toros, le tenemos amigo de toda la vida y hasta dispuesto a hacernos un favor desinteresadamente. La chula no transige ni con la clase media pobre, que es la que le sigue en categoría social; mira con prevención constante y sistemática a todo el que no lleva sombrero a la cordobesa; la mujer de mantilla, siquiera sea la infeliz obrera de un taller de vestidos, es para ella objeto de aversión invencible, porque su odio de clase se vigoriza con la antipatía del sexo hacia la que por su belleza o por su gracia atrae, cruzando la acera, las miradas del transeúnte. Sin embargo, hoy la chula ha dado un paso para la reconciliación con su rival: se peina con arreglo a los figurines de París y gasta polisson. Una circunstancia rarísima es de notar en sus costumbres. Apenas frecuenta la iglesia, habla generalmente con poca reverencia del sacerdote, y suele tener en su casa una imagen de la Virgen alumbrada con una lamparilla. La explicación de esto, que parece absurdo o poco armónico, es, a nuestro entender, fácil y razonada. La chula carece por completo de instrucción, aun de la más elemental, y la idea religiosa ha llegado a ella sólo por tradición de madres a hijas, legándose unas a otras, de generación en generación, el culto doméstico a determinada imagen como hecho aislado e independiente de todo sistema. De creer es que el espíritu de educación que preside el desenvolvimiento del progreso llegue a infiltrarse poco a poco en la clase, y al andar de los tiempos esa mujer, hoy por sus condiciones especiales poco considerada, ocupe dignamente un honroso puesto en el taller y en la fábrica.
En esta calle existe una fuente del Viaje bajo Abroñigal

Magdalena: Entre las plazas del Progreso y de Antón Martín.
Conserva el nombre desde el siglo XVII.
Antes del derribo del convento de la Merced comenzaba la calle junto a la del Duque de Alba.
En 1654 se cedió a la Congregación del Santísimo Sacramento, del convento de Santa María Magdalena, un pequeño rincón, que hacía desigual el lienzo y la línea de la fachada.
Se conservan antecedentes de construcciones particulares desde 1725.
Tradición.- Esta calle era en los primitivos tiempos un camino que entre los olivares y cañizares que allí existían, terminaba en el atochar.
Por la parte de la calle de Atocha existía una ermita dedicada a Santa María Magdalena, y el limosnero mayor de Felipe II, don Luis Manrique de Lara, compró hacia el año 1539 terrenos colindantes para fundar un convento, como lo verificó.
El edificio fue derribado en 1836.
Dícese que en esta calle existía una casa conocida por la del San Antonio de piedra, con motivo de una efigie del Santo que ostentaba en su fachada.
Es notable, por su carácter churrigueresco, la portada de la casa del marqués de Perales. En el número 2 estuvo la Dirección general de Pósitos. En el 21 vivió Cervantes.
En el número 40 se hallaba el teatro Variedades, que se construyó hacia el año 1847. En el solar había existido antes un juego de pelota. En 1849 se estrenó en este teatro la famosa zarzuela El Duende; en él salió ante el público la desgraciada actriz Carlonia Civili, y en él representó El hombre de mundo Julián Romea, obteniendo una de las mayores ovaciones de su vida, después de aquella y penosa enfermedad que por el año de 1866 le tuvo a las puertas del sepulcro. Era un teatro sin importancia pero hemos visto, sin embargo, en su escenario a nuestros primeros actores; Teodora, Josefa Palma, Julián Romea y Joaquín Arjona han cosechado en aquel reducido local muchos aplausos. Dejó gratos recuerdos una compañía que hacia el año indicado actuaba en este teatro, bajo la dirección de Romea: en ella figuraban la inolvidable Carmencita Berrobianco, Oltra, Ricardo Morales y Mario, que entonces principiaba a ser querido del público. Más tarde los señores Vallés, Luján y Riquelme establecieron las funciones por horas, hasta que el 18 de Enero de 1888 se quemó el local por un descuido.
En el número 18 falleció, el 22 de Enero de 1878, D. Patricio de la Escosura.


Maldonadas: Entre las plazas del Rastro y de San Millán.
En el plano de Texeira no tiene denominación; en el de Espinosa aparece con el nombre actual, pero formando escuadra y comprendiendo la actual calle del Cuervo.
Se conservan antecedentes de construcciones particulares desde 1797.
Tradición.- Dieron nombre a la calle dos hermanas de apellido Maldonado, muy conocidas en el barrio por sus virtudes. A ellas se atribuye la fundación del beaterío de San José, en la calle de Atocha, en unión de la venerable Antonia de Cristo.


Mallorca: Desde la Ronda de Vallecas al campo.
Es de apertura moderna.
Mallorca llamábase en lo antiguo Mayorica, por ser la mayor de las Baleares. Sufrió la invasión de los cartaginenses, después la de los romanos y luego la de los árabes, hasta que en 1115 se apoderó de ella el conde D. Ramón Berenguer. Perdieron después de esto las islas los catalanes, y el rey D. Jaime la recuperó en 1229. En 27 de Septiembre de 1706 se declararon los mallorquines por el archiduque Carlos de Austria; pero fueron reducidos a la obediencia por D. Felipe V.


Mesón de Paredes: Tiene su entrada por la Plaza del Progreso y la salida a la Ronda de Valencia.
En el plano de Texeira se denomina calle del Mesón la parte comprendida entre la plaza del Progreso y el convento de monjas de Santa Catalina de Sena, y desde este sitio al final, calle de Cabestreros. En el plano de Espinosa llámase del Mesón de Paredes al primer trozo indicado; de la Hoz Alta desde las citadas monjas hasta la calle del Tribulete, y de la Hoz Baja el resto.
Es curioso el litigio entablado en 1628 entre el licenciado Pedro Pérez de Saavedra y Andrés Frutos, alfarero, que defendió los derechos de la Villa sobre un terreno de la indicada calle que el licenciado pretendía hacer pasar como suyo.
En 1790 se cedió una parcela a las Escuelas Pías, y en 1803 se vendió otra al mismo establecimiento de enseñanza.
Se conservan antecedentes de construcciones particulares desde 1702.
Viene el nombre de esta calle de un antiguo mesón, propiedad de Miguel Simón Paredes, uno de cuyos descendientes, D. Juan Paredes, fue guarda del rey D. Juan II.
Esta calle se prolongó en 1868 hasta la Ronda de Embajadores.
Hay una fuente del Viaje bajo Abroñigal.
La Inclusa.- La cofradía de Nuestra Señora de la Soledad y de las Angustias, establecida en el convento de la Victoria el año 1567, contando con fondos sobrantes después de cubiertas las necesidades de su instituto, determinó, en 8 de Mayo de 1572, atender al recogimiento de niños expósitos, abandonados en los portales y atrios de las iglesias a la caridad pública. En 1586 se estableció con el objeto indicado un hospitalillo en la Puerta del Sol, entre las calles de Preciados y del Carmen. Quintana dice que en San Luis había otra cofradía con el mismo propósito, y que ambas se refundieron en una en el último año indicado. En 1800 se trasladó la Inclusa a la calle del Soldado, a la casa llamada Galera Vieja (antiguo cuartel del Soldado), algún tiempo después pasó a ocupar el edificio actual. El nombre de Inclusa, según Quintan, proviene de una imagen que se veneraba en su capilla, cuya imagen había sido traída por un soldado de la ciudad de Enckuissen (Holanda), en tiempo de Felipe II.
El Colegio de Niñas de la Paz le fundó la marquesa de Feria, doña Ana Fernández de Córdova y Figueroa, por medio de un testamento otorgado el 19 de Septiembre de 1679, encargando a su segundo marido D. Pedro Antonio de Aragón que llevase a cabo el pensamiento. El Colegio tenía por objeto recoger e instruir a las niñas que, una vez criadas, quedaban fuera de la protección de la Inclusa, por no tener este establecimiento medios de socorrerlas. Al efecto se compró una case en la calle de Embajadores y se edificó el colegio que hoy existe unido a la Inclusa.
Escuelas Pías de S. Fernando.- Los primeros escolapios italianos que vinieron a Madrid con objeto de fundar un colegio, no pudieron conseguir su deseo. Por el mes de Febrero de 1725 llegó el padre Juan de la Concepción, natural de Ávila, a solicitar licencia del Real Consejo de Castilla para fundar un Colegio de Escuelas Pías en Almodóvar del Pinar, villa de la provincia de Cuenca y no habiendo podido conseguir, permaneció en la corte tratando algunos asuntos de la Corporación.
El padre Juan de la Concepción estaba hospedado en el hospital de los italianos, hasta que por el mes de Agosto de 1729 fue nombrado capellán de la ermita de Nuestra Señora del Pilar (véase la calle del Espino), perteneciente a la parroquia de Santos Justo y Pastor; careciendo de recursos, los solicitó con el fin de repararla y abrir una escuela para los niños del barrio, en compañía de otro religioso escolapio.
Por aquella misma época vinieron a Madrid el padre Vicario general y el padre Tomás de San José, hospedándose los dos con el padre Juan en el hospital de italianos, y mientra se disponían las cosas para trasladarse a la ermita de la Virgen del Pilar, se fueron a una casa contigua a las minas de S. José, en la calle de Embajadores. Aquí estuvieron con mucho trabajo, y a más de las incomodidades de la habitación, sufrieron las burlas de los muchachos.
Puesto en condiciones el nuevo local, se trasladaron a él y pusieron en obra la primera Escuela Pía, para lo cual aprovecharon el pórtico de la capilla, que era muy pequeño; llegada la ap0ertura de la Escuela, acudieron 102 niños, y a los pocos días eran ya tantos, que tuvieron que aprovechar el cuarto del capellán de la ermita para hacer una nueva Escuela.


Miguel Servet: Tiene la entrada por la calle de Valencia y salida a la de Embajadores.
Es el antiguo barranco de este nombre.
No existía al hacerse el plano de Texeira, o por lo menos no se detalla lo suficiente para formarse idea de este sitio como calle. En el plano de Espinosa se denomina Barranco de Lavapiés.
Se rellenó, poniéndose al nivel de las calles contiguas, en 1822.
Existe una fuente del Viaje bajo Abroñigal.
Miguel Server nació en Villanueva de Aragón en 1509. Dedicado al estudio de la medicina, descubrió la idea de la circulación de la sangre. Abrazó las doctrinas de Calvino, pero no tardó en indisponerse con él, combatiendo algunas de sus teorías, por lo que éste, para vengarse, le acusó de herejía ante los magistrados y consiguió que se le condenase a ser quemado en 1553. Estudió en París y tradujo la Geografía de Ptolomeo.
Ministriles: Desde la Calle del Calvario a la de San Carlos.
En el plano de Texeira figura sin denominación, en el de Espinosa con el actual.
Se conservan antecedentes de construcciones particulares desde 1725.
Tradición.- Los Ministriles, o ministros inferiores de justicia, por otro nombre alguaciles, vivían acuartelados en esta calle, donde tenían un calabozo que servía de prisión a los que se negaban a satisfacer las multas que a aquellos correspondían


Ministriles Chica: Desde la calle de Lavapiés a la de Ministriles.
Antes se llamó  de la Peña de Francia, y así aparece en el plano de Espinosa.
Véase Ministriles.


Mira el Río Alta: Entre las calles de la Chopa y de la Arganzuela.
En el plano de Texeira aparece sin denominación; en el de Espinosa tiene el nombre actual.
En este último plano figura la parte comprendida entre las calles de la Arganzuela y del Bastero, es decir, las manzanas 94 y 96, con la denominación de Juan García Pasarón.
En 1782 se vendió al Hospicio un sitio erial, esquina a la calle del Bastero.
Se conservan antecedentes de construcciones particulares desde 1770.
Tradiciones.- Dice Capmani que por efecto de las grandes lluvias acaecidas desde 29 de Octubre de 1439 hasta 2 de Febrero del año siguiente, tal crecida tuvo el Manzanares, que parecía un brazo de mar embravecido, y los vecinos de los contornos de esta calle contemplando la corriente, exclamaban: ¡Mira el río! ¡Mira el río!. Al lector le parecerá inverosímil la etimología del nombre; a nosotros también.
Esta calle se ha denominado en algún tiempo de Juan García Pastor, porque en ella fundó una escuela el sacristán de la parroquia de San Justo, llamado como arriba se indica, y fue protegido para ello por el corregidor marqués del Vadillo.
La diferencia que se nota respecto al segundo apellido del sacristán entre el plano de Espinosa y la tradición, no sabemos a que obedece.


Mira el Río Baja: Esta calle tiene su entrada por la de Mira el Río Alta y su salida al Campillo del Mundo Nuevo.
En el plano de Texeira llámase sólo Mira el Río; en el de Espinosa aparece con el nombre actual.
Consta que se ha llamado también de las Pulgas.
Se conservan antecedentes de construcciones particulares desde 1770.
Véase Mira el Río Alta.


Mira el Sol: Comienza en la calle de Embajadores y sale a la Ribera de Curtidores.
En el plano de Texeira no tiene denominación; en el de Espinosa aparece con el actual.
Tradición.- Después de un furioso temporal de lluvias y nieves, el día 2 de febrero de 1440 se dejó ver un día claro y sereno, y las gentes, enajenadas de placer, decían: ¡Mira el Sol! ¡Mira el Sol! Consignamos la fábula a pesar de los inverosímil, porque guarda armonía con la tradición de la calle de Mira el Río.


Mundo Nuevo (Campillo del): Entre la calle del Peñón y la Ronda de Toledo.
No existe formado en los planos de Texeira y de Espinosa.
Tradición.- En el siglo XVI parece que hubo de desplomarse un peñon que existía en este sitio, dejando ver el dilatado campo de las afueras de Madrid, por lo que las gentes llamaron a aquel terreno el Mundo Nuevo.
Hay una fuente del Viaje de la Reina.